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La importancia de gestionar nuestras promesas

Cada vez con más frecuencia, observo la fuerte influencia de las promesas en mis relaciones sociales; no sólo por un tema de prestigio o identidad,  que es realmente importante, sino como parte de la esencia misma de dichas relaciones. Vivimos en una red de promesas y todos nuestros actos están basados en alguna promesa que hemos realizado, o que hemos recibido.

La promesa es un acto lingüístico por el cual alguien asume el compromiso de producir algo  en el futuro, mediante la ejecución de ciertas acciones (por sí mismo, o por aquellos por quienes asume la responsabilidad). Quien promete declara su compromiso de generar ciertas condiciones futuras.

Mi capacidad de hacer promesas y cumplirlas define mi identidad pública, mi carácter, de como me ven los demás. También me permite conseguir la confianza de mi amigos, mi pareja, mi jefe, mis compañeros de trabajo y en general de todo mi entorno social. Por todo esto, antes de realizar una promesa, es importante evaluar si seré capaz de cumplirla, es decir, ser muy consciente de que tengo que cumplirla antes de generarla y/o aceptarla, para que durante y después de este proceso, mi identidad y mi prestigio se consideren impecables.

Manejar la sinceridad, la competencia y el tiempo en que tardaré para cumplir mi promesa, son elementos que generan confianza para quienes me he comprometido y en caso de que alguna variable impida o retrase el cumplimiento de dicha promesa, es recomendable comunicarlo lo antes posible, manifestando las disculpas y el interés de cumplir mi compromiso, y… ¡como toda promesa no cumplida! Debo  formular alternativas de solución, con lo que estaré realizando una nueva promesa, con un cargo mucho mayor de responsabilidad y cumplimiento, porque podrá estar en tela de juicio mi identidad pública por mi falta de competencia.

Me encuentro frecuentemente al hacer una promesa,  que lo más difícil es negarme, aún cuando anticipadamente sé que no estoy en condiciones de cumplirla, lo cual considero afecta la credibilidad que pueda tener en el futuro. Sin embargo, tengo una salida, antes de establecer cualquier compromiso, o si simplemente tengo la seguridad de que no es viable; basta con decir “No”.

La confianza que siembro al ser responsable o confiar adecuadamente en los compromisos de otros, me lleva a una vida más plena y con muchas mejores inter-relaciones con todas las personas que me rodean, tanto en mi vida familiar, como laboral. El fortalecimiento de mi identidad, mi prestigio y mi desarrollo personal se basa en el aprendizaje y en darle más valor a aspectos claves como el establecimiento y gestión de mis promesas y compromisos.

Hasta la próxima…

 

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¿Realmente quiero ser abierto? …

¿Os imagináis lo qué ocurriría si siempre fuéramos abiertos?

Me refiero abiertos en el sentido de mi disposición para aceptar y recibir algo como opiniones, críticas, ideas o influencias; tener una actitud franca y libre de prejuicios ante algo o alguien. Es decir, soy abierto para decirlo todo, para expresar mis sentimientos, para contar mis pensamientos; si, mis pensamientos, incluso esos que me avergüenzan, justo los que estáis imaginando ahora. Y lógicamente para aceptar lo mismo de los demás hacia mí. Sinceramente creo que esto sería un problema muy serio, un cataclismo social sin precedentes, estaríamos agrediéndonos constantemente, una guerra abierta y nunca mejor dicho. Claro como he decidido ser abierto, pues te digo que “eres idiota, que no tienes ni idea de lo que haces, ah por cierto, eres feo y tu estilo en el vestir es penoso”. Además como eres mi amigo, sé que mi opinión la valoras más que la de cualquier otro, porque estás dentro de mi circulo, con lo cual el daño que te hago es mayor.

… vale, decidido no quiero ser abierto, me huele que terminamos muy mal.

¿O quizás no?, la verdad que me resultaría realmente cómodo vivir en un mundo donde pueda decir lo que quiera, libremente, donde además estoy dispuesto a recibir los juicios y opiniones de las personas que me rodean, hasta estaría agradecido por recibirlas . Las discusiones serían totalmente diferentes, probablemente no estaría siempre empeñado en tener la razón, porque el objetivo de la discusión sería llegar a un punto en común, sumando las opiniones y no enfrentándolas. También podríamos abrir el debate de ¿cuándo ser abierto? Una posible respuesta sería con aquellas cosas y personas que para mí son significativas y que hoy tienen un cierto grado de preocupación. La hipótesis es que la apertura sería un catalizador, me ayudaría a ver las cosas con mayor claridad y reducir el tiempo de de esa preocupación. Pero bueno, regresando al ejemplo, en este caso mi amigo no me diría “pues tú eres cabezota, insensible, estás gordo y eres chaparrito”. Quizás podría decir algo como “¿Por qué tienes esa opinión de mí?, me gustaría que me expliques que te ha hecho llegar a esta serie de juicios sobre mi persona, podríamos darnos un tiempo para comentar todo esto”.

Parece que la segunda opción es mucho más interesante, por lo menos seguro que más efectiva, sin duda. Pero ahora; ¿Cómo lo hago?, ¿Cómo voy de la primera opción a la segunda?, ¿Cómo me mantengo abierto sin hacer daño?, ¿Cómo comunico “mi verdad” a otro y me aseguro que así lo entiende?.

Lo primero es conocerme a mí mismo, conocer mis sentimientos, mis pensamientos. Tener claro que hay una parte de mí  de la cual no me doy cuenta; si no me conozco realmente, seguro que termino hablando de lo que he comido hoy, aunque es probable que le interese a alguien. Ahora que me conozco, y que sigo insistiendo en ser abierto, no debo olvidar que cuando opino, lo que hago es exponer “mi verdad”, pero no es “la verdad universal”, simplemente es lo que yo pienso. Además para darle más emoción, puedo estar equivocado, incluso no tener razón, algo que me suele importar mucho en la mayoría de las ocasiones. Esto empieza a ponerse cada vez más difícil, porque hay que añadir que puedo tener prejuicios, o fundamentar mi verdad en diversas suposiciones o experiencias anteriores, en mi forma de ser, o simplemente en la educación que he recibido, incluso mi entorno social también me está afectando. Sería bueno hacerme consciente de ello y si además se lo cuento a la otra persona, sería genial, está bien, rozamos la utopía. Yo sigo insistiendo en ser abierto; a la hora de opinar sobre los demás lo más importante es hacerlo con humildad y respeto, hacerlo así no hará que tenga menos razón y desde luego que evitaré el enfrentamiento y ese problema que comentaba al principio.

Entonces ¿Ser abierto implica decirle al otro lo que pienso? La apertura tiene niveles, el primer nivel es ese, pero es eso sólo, decirle al otro lo que pienso. El nivel cinco es identificar que pasa conmigo con eso que pienso del otro. Me explico, el que yo le diga al otro “tonto”, es nivel uno, te digo lo que pienso de ti. La discusión no es si es verdad o no, para mi es verdad y en función de eso reacciono. Podemos discutir y debatir horas si fué o no una tontería lo que hiciste, y siendo honestos, difícilmente se cambiará de opinión.
Ahora ¿por qué eres tonto? Seguramente porque hiciste algo que yo interpreté como “tontería”, es decir asocio tu identidad con tu comportamiento, si además te digo por qué creo que eres tonto, la apertura va aumentando de niveles.
Después ¿qué siento sobre eso que hiciste y que me pareció una tontería? Es decir no reacciono de la misma forma ante las tonterías, me puedo sentir enojado, frustrado, contento, aplaudir, dramatizar; como dije difícilmente reacciono igual ante las “tonterías” y menos dependiendo de quién las hace. Una tontería de mi chica/chico se ve como una virtud, si viene de alguien que no me simpatiza, lo veo como algo imperdonable.
Por último ¿por qué siento eso? es decir qué explicación me doy. La tontería que hiciste ¿por qué me hizo reaccionar así? ¿qué tiene que ver conmigo? ¿Por qué no hiciste lo que yo quería? ¿Por qué me siento amenazado? ¿Por qué tenía una expectativa diferente?. Entonces, no es sólo compartir al otro lo que pienso, sino identificar qué pasa conmigo cuando el otro hace tal o cual cosa. Ahora el texto sería algo así: “Fíjate, creo que eres un tonto porque no entregaste el informe a tiempo, y además lo hiciste con errores, me frustra y cabrea mucho que no cumplas lo que prometes, no pidas ayuda y no seas aplicado en tu trabajo. Era un informe muy importante para mí, porque estamos integrando toda la información, ahora seguro recibiré una bronca de mi jefe por todo esto. Ahora sí, si te has dado cuenta, el que seas tonto o no ya no es el centro de la cuestión”.

De la misma forma cuando soy abierto conmigo mismo; tengo que hacerlo con respeto, con humildad y con cariño, no debo juzgarme a la ligera, como si no me importara la opinión que tengo de mí mismo. La típica frase cuando hago algo mal “Pero mira que soy tonto”, seguro que cambiaría un poco si dijera “acabo de hacer algo que no sirve para lo que quiero conseguir”, eso sí, tardo un poco más, pero he tenido que reflexionar mucho más que con la primera.

Y ahora me imagino a mi amigo preguntándome: “¿Bueno y que tal el sábado por la noche…?”, en plan socarrón. ¿Qué hago, le contesto?, he decidido ser abierto, vaya dilema. Ser abierto no significa desvelar mi intimidad, no tengo que mostrarme desnudo delante de todos, ser abierto significa tener la opción de decirle a mi amigo que no quiero hablar de ese tema, porque sencillamente quiero mantenerlo para mí. Y mi amigo no tendría que reprocharme no ser abierto, al contrario, le he dejado clara mi postura y lo que pienso.

¿Utopía, un mundo ideal?…

…ahora sí, ahora lo tengo claro… y ¿tú?

Hasta la próxima.

 

Autodeterminación

Cuando ingresé a Softtek, compañía para la que actualmente colaboro, y escuché esta palabra, no tenía ni la menor idea de su significado ¿autodeterminación? La palabra determinado se me asemejaba a seguro de sí mismo, algo así como decir algo con determinación, por tanto autodeterminación lo entendía como auto seguro. No sé, la cosa estaba confusa.

Después, cuando llegué a España la cosa se complicó aún más. Al mencionar la palabra Autodeterminación me dijeron que se eso se asociaba a la ETA; “uy, uy, uy” la cosa se pone todavía peor ¿qué tiene que ver el terrorismo con todo esto? Será que es por estar seguro de las cosas…

Pasaron algunos años, y probablemente no acabo de entenderlo en todas sus dimensiones, para que la palabra tomara verdadero sentido, no solo en mi mente, sino en mi vida. Autodeterminación, es decir yo tengo el poder de decidir lo que me pasa. La frase que más me gusta, coloquialmente hablando, sobre autodeterminación es la que utilizan los argentinos: ¡HACETE CARGO! Así es, me tengo que hacer cargo de mi propia vida. Es entonces cuando Autodeterminación cobra sentido, implica hacerme cargo de mi vida, de mi propia existencia.

Esto implica, primero, saber qué quiero de mi vida, de mis relaciones, de mi físico, de mi salud, de mi futuro. Una vez identificado, entonces hacerme cargo, entender que mi vida se dirigirá hacia donde ponga mis esfuerzos y energía. También es cierto que si yo no me hago cargo, alguien más lo hará, tomará cara de fortuna, de suerte o bien de algún “cabronazo” que decida por mí y me imponga lo que él quiera. Ahí comencé a entender un poco más porque estaba vinculado con ETA.

También es cierto que en este proceso de HACERME CARGO voy adquiriendo cierta maestría. Me sorprende y maravilla lo fácil que resulta para algunos sortear los reveses que le presenta la vida, magistralmente dan una explicación convincente y congruente a los sucesos, saben enfocar positivamente los embates de la vida y mágicamente tienen una vida de felicidad y plenitud, que nada tiene que ver con quietud y aburrimiento, ¡no señor!

Al ver crecer a mi hija fui entendiendo más este concepto de Autodeterminación o hacerme cargo. Verla como le cuesta trabajo hacerse cargo de ella misma, entiendo que es un proceso en el cual vamos perfeccionándolo y por tanto adquiriendo maestría, para ello sin duda hay que prepararnos. Dejen les comparto un ejemplo, al nacer debemos aprender que hay un ciclo, que se llama ciclo vital, es decir existe el día y la noche. En el día tenemos más actividad y en la noche la utilizamos para dormir. Por tanto controlar el sueño se convierte en algo que debemos aprender, así es aprendemos a controlar nuestro propio sueño. Si ella pudiera hablar con certeza me diría que el sueño es un proceso azaroso, que a veces llega y a veces no, similar a lo que decían nuestros ancestros con la lluvia o las estaciones del año. Poco tiempo después me diría que está asociada a su propio ritmo, aunque sigue estando presente la suerte. Me diría que en función del día que tuvo le costará más o menos trabajo dormir, habrá noches que duerma de tirón y otras que se esté levantando pidiendo su biberón o unos confortables brazos. Nuestros ancestros dirían que tienen cierto control sobre la lluvia, cuando bailan y ofrecen sacrificios a los dioses llueve, aunque sigue siendo un proceso azaroso ya que no siempre sucede así. Por último, me dirá que ella puede controlar su sueño, basta y sobra con que se lo proponga podrá tener una noche reparadora y un sueño que dure toda la noche, para deleite de sus padres. Hoy entendemos el proceso de condensación del agua, si bien no lo podemos alterar lo conocemos y operamos en consecuencia, nos preparamos para él, en cierta medida lo controlamos.

Pues así es la vida, un proceso donde aprendemos a HACERNOS CARGO, es decir nos AUTODETERMINAMOS. Entonces vuelvo a preguntar ¿qué tipo de vida queremos, qué tipo de relaciones, de salud, de estado físico, de trabajo, etc., etc? Hasta que no entendamos como operan las cosas, o mejor dicho como opero yo a través del mundo, seguiremos asociando nuestros reveses, y en algunas ocasiones uno que otro triunfo, al destino, la suerte o…., cada uno sabrá como completar la frase.

Nunca mejor dicho, IMPOSIBLE ES TEMPORAL!

Abur!

 
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Publicado por en 2 mayo, 2011 en Uncategorized

 

Ontología del Lenguaje

¿Qué es Ontología?

Antes de hablar sobre Ontología del Lenguaje comencemos revisando brevemente la primera. Ontología, del griego οντος, genitivo del participio del verbo εlμί, ser, estar; y λóγος, ciencia, estudio, teoría (estudio del ser). Es una parte de la metafísica que estudia lo que hay, es decir cuales entidades existen y cuáles no. Otro elemento importante es que la ontología estudia la manera en que se relacionan estas entidades entre si, es decir qué relación tiene un hombre con un árbol o la relación que tiene un ser particular (por ejemplo tú o yo) con el concepto universal (ser humano). De esta forma la ontología busca dar cuenta de la esencia de las cosas antes y de la relación que éstas tienen con otras entidades.

¿Qué es Ontología del Lenguaje?

Tomando como base lo anterior, la ontología del lenguaje está basada en el estudio de la esencia del lenguaje, así como la relación que tiene este con otros seres o entidades, particularmente con el ser humano. Es una tesis desarrollada por Fernando Flores tomando como base a varios pensadores, entre ellos Humberto Maturana, Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger y Ludwig Wittgenstein.

Al llegar a la esencia del lenguaje nos encontramos que éste no solo nos ayuda a describir lo que vemos y sentimos, por ejemplo al afirmar que esa manzana es roja o que hoy estoy feliz, sino también nos permite hacer que las cosas sucedan, por ejemplo cuando decimos ¡cuidado, vas a chocar!,  o bien cuando John F Kennedy declaró “el hombre llegará a la luna”, cuando un país declara su independencia o un sacerdote dice “los declaro marido y mujer”. Bajo esta óptica el lenguaje es acción, genera cosas, crea nuevas realidades.

Ahora bien, si la Ontología hace mención a la relación de las entidades entre sí, cabe entonces hacernos la pregunta ¿qué relación tengo yo con el lenguaje? Los teóricos de la Ontología del Lenguaje afirman que los seres humanos somos seres lingüísticos, no solo utilizamos el lenguaje sino que el lenguaje pasa a través de nuestra existencia, es gracias al lenguaje que nos convertimos en el tipo particular de seres que somos. No es posible dar cuenta de nuestra existencia sino es a través del lenguaje, por tanto nos pertenece y le pertenecemos.

Humberto Maturana hacía esta pregunta ¿por qué si mi composición celular es igual a la tuya, somos seres tan distintos? Si la respuestas que estás pensando es debido al código genético, entonces reformulemos la misma pregunta ¿Por qué mi hermano y yo somos tan distintos, inclusive físicamente, cuando ambos compartimos el mismo código genético? La respuesta de Maturana apunta al tipo de conversaciones que ambos hemos sostenido a lo largo de nuestra vida. Es decir conmigo han utilizado diferentes conversaciones que con mi hermano, toda vez que me han pasado cosas diferentes y por tanto mis conversaciones son diferentes. Nuevamente, el lenguaje genera ser, no lo utilizo para describir la realidad, me utiliza para delinear el tipo de persona que soy. Una conversación la podemos definir como el intercambio de información, a través del lenguaje, entre dos entidades. De esta forma cada entidad particular tiene un tipo de relación particular e irrepetible con otra entidad, dos conversaciones nunca son iguales, por lo menos tendrán diferente el tiempo en el que se produjeron.

Por último y dado que estamos hablando de la esencia del lenguaje, tenemos que preguntarnos ¿cuáles son sus componentes esenciales? Los lingüistas franceses, a través de su gran exponente Jacques Lacan, afirman que el lenguaje es una cadena de signos y significantes. Es decir cada palabra es un signo, que a su vez forma una palabra, que se convierte en otro signo, y así sucesivamente, que al conjugarse con otros signos forman un significante o significado. Podríamos decir entonces que la palabra AMOR tiene 4 signos diferentes o bien 1 signo, es decir al leer AMOR todos entendemos que es un sentimiento, sin embargo tiene “n” cantidad de significantes, ya que cuando yo leo AMOR me imagino cosas, aparecen en mi mente personas, que con certeza son diferentes a las que la otra persona se imaginó.

Por último, tomando como referencia la visión generativa del lenguaje un filósofo norteamericano, John Searle, mencionó que sin importar el idioma que hablemos, siempre ejecutamos el mismo número restringido de actos lingüísticos o actos del habla, los describe así ya que es cuando las palabras, literalmente, hacen cosas, es decir en la medida en la que lo que digo constituye en sí mismo un acto, y por tanto transformo la relación entre los interlocutores. Un ejemplo clásico es decir “lo prometo” o “sí, acepto”, a la vez que hablamos, realizamos un acto.

Esta misma definición la retoman los teóricos de la Ontología del Lenguaje, entre los más destacados se encuentran Rafael Echeverría y Julio Olalla, para mencionar que los seres humanos al hablar hacemos declaraciones, afirmaciones, promesas, peticiones y ofertas, que son los actos lingüísticos, los cuales como ya vimos no importa el idioma que se utilice todos los humanos al hablar utilizaremos sólo estos 5 actos.

Por tanto, la efectividad en la coordinación humana, y podríamos decir en la existencia humana, se base en la maestría que tengamos al utilizar estos actos lingüísticos. Cuando hablamos de una empresa, al igual que en los humanos, hablamos de una red compleja de conversaciones, donde la efectividad reside en la maestría que tienen sus interlocutores, empleados, colaboradores, proveedores y clientes, para intercambiar actos lingüísticos. Al igual que en la existencia humana, la existencia de las empresas se recrea a través del lenguaje, damos cuenta de su realidad y la modificamos a través del lenguaje. Qué es una visión, sino un acto declarativo en el cual buscamos genere cosas, que son los objetivos, sino promesas que hacen los empleados para llegar a una meta definida. De ahí la importancia de la Ontología del Lenguaje como una herramienta esencial en el devenir cotidiano dentro de una organización.

Hasta la próxima!

 
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Publicado por en 21 marzo, 2011 en ONTOLOGÍA DEL LENGUAJE

 

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Las Dinámicas Grupales

Características de un Grupo de Trabajo (Schvarstein)

De acuerdo con Leonardo Schvarstein, profesional argentino formado en la Escuela de Psicología Social de Enrique Pichón Riviere, una de las principales instituciones mundiales al respecto, un Grupo de trabajo posee las siguientes características:

  • Dos o más personas con interacción e interdependencia mutua, que se influencian en creencias y  comportamientos.
  • Posee una identidad colectiva compartida.
  • Tiene objetivos comunes en determinados aspectos, metas y propósitos aceptados.
  • Su estructura es relativamente estable, reglas y funciones que perduran a lo largo del tiempo y en diferentes situaciones.
  • Se perciben y se reconocen abiertamente como grupo.

Esta concepción nos da un marco de comprensión, en el momento de acercarse a un conjunto de personas agrupadas en una organización y poder identificar en ellas si conforman o no un grupo de trabajo.

La siguiente gráfica muestra la interacción Individuo-Grupo, para deducir de allí que lo individual aporta a lo grupal y que como tal, un sujeto no se pierde en lo grupal sino que, al igual que planteabamos anteriormente la mutua interacción del individuo y la organización, podemos decir que lo individual determina lo grupal y que el grupo determina a cada uno de los individuos que lo componen;  atravesados ambos por todos los elementos que componen la organización.

¿Grupo o equipo de Trabajo?

Desde la Psicología social se habla de Grupo de trabajo, en la medida en que se cumplen las características señaladas.  A partir de las teorías de la Calidad total (años 80), las ciencias administrativas plantean el concepto de Equipo de trabajo y establecen diferencias entre ambos conceptos:

Desde este punto de vista, es importante señalar que ambas concepciones pueden ser igualmente válidas; sólo que parten de miradas epistemológicas y disciplinares distintas. Es claro desde ahí que la Psicología social no hace referencia al concepto de Equipo de trabajo y que este concepto es traído por la Administración a veces con cierta intención peyorativa del concepto de Grupo de trabajo.  Un discusión en tal sentido puede ser inútil si no se tienen claros los referentes conceptuales desde los cuales se aborda la realidad grupal en una organización.

Dinámicas Grupales según William Schutz.

Desde hace tres décadas el nombre de William Schutz está asociado internacionalmente con la creación y difusión de los llamados grupos de encuentro, siendo junto con Fréderic Stroller y Carl Rogers uno de los padres de esa modalidad terapéutica que ha sido adoptada por una multiplicidad de escuelas psicológicas e incorporada al repertorio de numerosos coordinadores en el ámbito educacional, recreativo, o terapéutico.

A diferencia de Rogers cuyos grupos de sensibilización se desarrollaban principalmente en forma verbal y con los participantes sentados en sillas, Schutz introdujo el trabajo corporal expresivo y bioenergético, los masajes, los juegos, y un enorme variedad de técnicas desde el ensueño dirigido hasta las meditaciones dinámicas. Buscaba de esta forma ensalzar la alegría de vivir y proponía como forma de alcanzarla la expresión total de los sentimientos.

A diferencia de Stroller, el padre de las maratones terapéuticas y los laboratorios experienciales de fin de semana, sus métodos solían ser más suaves aunque sin rehuirle totalmente a los ejercicios de catarsis y de confrontación (a veces violentas) entre sus integrantes.

Schutz se mostró siempre inquieto intelectualmente y dotado de una gran originalidad; alcanzó un doctorado en psicología en la Universidad de Los ángeles donde además se intersó por todas las prácticas terapéuticas grupales existentes en los años 50. Asimismo experimentó con el sicodrama, la expresión corporal, la bioenergética, e intercambió ideas con Fritz Perls, el fundador de la terapia Gestáltica, con Ida Rolf, Moshe Feldenkrais, y Abraham Maslow, uno de los fundadores de la psicología humanista, entre otros.

Sus grupos en el mítico Instituto Esalen, en Big Sur, y en Europa se convirtieron en legendarios y en 1967 su libro Joy (Alegría) se volvió un éxito de ventas. Pocos años después en 1972 su película Here comes everybody (Ahi vienen todos) -donde desplegaba líricamente su proselitismo a favor de la revolución de los grupos y el despertar sensorial del cuerpo- llegó a Cannes y le confirió un gran prestigio internacional.

El grupo interno

Las concepciones psicológicas de Schutz configuran uno de los ejemplos más radicales dentro del campo de las teorías sobre grupos. A diferencia de otros teóricos de las dinámicas grupales como Pichon-Riviére o Bion, Schutz elabor- un sistema extremadamente simple y a la vez efectivo para quienes trabajan con grupos en el campo terapéutico, didáctico, o recreativo. Algo así como herramientas rudimentarias aunque sólidas para la coordinación de grupos.

Schutz parte de la base de una estricta correlación entre el individuo y los grupos: “…será útil considerar al individuo como si fuera un grupo. Así como el grupo está constituido por muchas personas, el individuo está compuesto de muchas partes… Cabe concebir al individuo como un grupo en el que aquel se esfuerza por erigirse en líder, y que está constituido por partes procedentes de todas las personas a las que ha incorporado en su propio yo. Así como ciertos grupos parecen dominados por uno de sus miembros, un individuo puede estar dominado por una persona en particular; así como en la conducta grupal influyen fuerzas exteriores, las relaciones personales externas de un individuo gravitan en la interacción de las influencias que recibe; así como, a veces, un grupo actúa como si fuera víctima de la discrepancia, así también la conducta del individuo refleja a veces sus conflictos internos; el grado de integración de un individuo varía como varía el grado de cohesión de un grupo, y el individuo, igual que el grupo, puede llegar al estancamiento y la falta de productividad.”

De esta forma Schutz expande -y hasta fuerza en muchos casos- los paralelismos, proponiendo el ver los grupos como un cuerpo en movimiento, dotado de una identidad característica, manteniendo relaciones con el afuera, y hasta con una dimensión espiritual propia.

Al fin de cuentas, todo grupo debe hacer frente a su realidad exterior, a sus emociones internas, mantener contactos con otros grupos y personas, y mantener su identidad. En resumen, a todo grupo se le plantean problemas de inclusión en su medio, de control de su realidad, y también problemas afectivos.

Teoría de la necesidad interpersonal

Según sus propias declaraciones, Schutz comenzó a especular teóricamente sobre el ser humano y sus necesidades a partir de un comentario de su -por entonces- pequeña hija: “People need people” (“La gente necesita de la gente”). Schutz tomó este como su primer postulado: El ser humano tiene necesidad de otros seres humanos: necesidad de aceptación, de comprensión, de libertad; es decir necesidades interpersonales. Tales necesidades sólo pueden ser satisfechas mediante una relación con otra persona. Por otra parte observó que la insatisfacción de una necesidad interpersonal genera en el organismo la misma sensación de ansiedad que la insatisfacción de una necesidad fisiológica como el hambre o el sueño entre otras.

Para el esclarecimiento de sus ideas, Schutz recurrió a una suerte de metáforas espaciales delimitando tres zonas en las que se expresan las necesidades interpersonales: la zona de inclusión, la de control, y la de afecto.

1) Zona de inclusión: Necesidad de ser considerado como existente e importante para otra persona, y de ser aceptado en el mundo del otro y en sus grupos. Necesidad de ser incluido sin ser devorado por los grupos en los que busca integrarse y de sentir también interés por la otra persona.

Esta zona puede ser diagramada en cada caso particular tomando como referencia dos continuos, dos dimensiones complementarias.

a) Desde ser el origen de la interacción con todo el mundo hasta no serlo con nadie.

b) Desde suscitar en el otro el origen de una interacción consigo mismo hasta que el otro no sea nunca el origen de una interacción consigo mismo.

2) Zona de control: Es decir el territorio virtual en el que se expresa la necesidad de ser reconocido por el otro como competente y responsable, y también el espacio en el que se expresa el respeto por la otra persona. Puede ser comprendida sobre la base de dos continuos.

a) El primero va desde el intento de controlar totalmente el comportamiento del otro hasta el no controlar el comportamiento de nadie.

b) Desde suscitar siempre en el otro el ejercicio de su dominio hasta no dejar que lo ejerza nunca.

3) Zona del afecto: Plano que define la necesidad de amar y ser amado por el otro. Al igual que en las otras zonas Schutz propone dos continuos para su comprensión.

a) El primero va desde ser el iniciador de una relación afectiva con todas las personas que puede conocer hasta no ser el iniciador de una relación personal e íntima con nadie.

b) Desde suscitar en el otro el deseo de ser el iniciador de una relación personal siendo éste el polo atractor hasta no suscitar nunca en otra persona tal necesidad.

Déficits, excesos y equilibrios

Las condiciones ideales para la satisfacción de las necesidad interpersonales se expresan cuando hay un equilibrio entre estas tres zonas y cuando el organismo recurre sólo mínimamente a sus mecanismos de defensa. El comportamiento relacional puede ser entendido entonces desde esta perspectiva como una combinación de los comportamientos básicos en las zonas reseñadas. Comportamientos que pueden ser diagramados para su comprensión sobre la base de los continuos. Así cada comportamiento puede ser visto como deficiente o como excesivo, como patológico o como ideal. Siendo precisamente en este último caso cuando la necesidad interpersonal se satisface plenamente.

1) Por ejemplo, en la zona de inclusión o pertenencia a un grupo, se puede registrar un comportamiento hiposocial, en el que se manifiesta una tendencia a la introversión, o un comportamiento hipersocial, que evidencia una tendencia a la extroversión, o bien un comportamiento social equilibrado, en el que están armonizadas ambas tendencias.

2) En la zona de control o de dominio se pueden registrar comportamientos abdícratas, es decir, de abandono total de las responsabilidades en las relaciones; comportamientos autócratas, intentando siempre el dominio del otro, o bien comportamientos democráticos, asumiendo o cediendo el control según mejor convenga.

3) Finalmente en la zona del afecto pueden reconocerse los comportamientos contrapersonales, en los que se evitan los lazos estrechos; comportamientos hiperpersonales, con los que se procura posesivamente ser amado por todos y por todos los medios, siendo el punto de equilibrio el comportamiento personal (a secas) que revela la posibilidad de establecer a gusto personal relaciones estrechas con algunos y con otros no.

Por otra parte Schutz plantea que existe una continuidad relacionadora entre las formas vinculares percibidas durante la infancia y en particular las que la persona desarrolló con su figuras parentales. Tal postulado de continuidad relacionadora se funda en dos principios

A) Principio de constancia: La posición relacionadora predominante en un vínculo es percibida como semejante a la desarrollada por la persona en su infancia con sus propios padres.

B) Principio de identificación: La posición predominante en una relación es percibida como análoga a la desarrollada por sus padres durante su infancia. La persona se identifica con alguno de sus padres y cree reproducir sus actitudes.

No obstante, para Schutz en toda relación interpersonal se evidencia una propiedad característica: la compatibilidad.

Compatibilidad que ha clasificado didácticamente en tres tipos:

Compatibilidad recíproca: Dos personas se relacionan más fácilmente cuando manifiestan el mismo interés recíproco, cuando la espera de la una encuentra la espera de la otra.

Compatibilidad de iniciativa: Dos personas serán más compatibles cuando se da una complementariedad en sus iniciativas. Una prefiere tomar la iniciativa y la otra también prefiere que la relación comience así.

Compatibilidad en los intercambios: El clima óptimo de intercambio personal varía de una persona a otra. Algunos lo prefieren intenso y otras reservado. El clima de intercambio más compatible entre dos personas se da (aunque resulte casi perogrullezco definirlo) cuando hay intereses similares y cuando encuentran en esa relación más satisfacción que en cualquier otra.

El grupo y sus fases

En sus investigaciones, Schutz encontró que las fases de interacción en grupo cumplen un ciclo estricto que guarda relación con las necesidades interpersonales individuales. Cualquiera sea la duración de un grupo, éste presenta ciclos de inclusión-control-afección. Ciclo que puede repetirse varias veces desde la conformación de un grupo hasta la disolución programada del mismo. Schutz percibió también que cerca del fin previsto de un grupo ese ciclo se invertía.

En términos técnicos sugiere hacer coincidir la suspensión parcial de una sesión grupal o de una etapa de trabajo cuando el grupo ya ha cumplido un ciclo llegando a la fase del afecto o la afección. De esta forma el grupo seguía interactuando naturalmente sin la dirección del coordinador.

Fase de inclusión: Confrontados entre sí, los participantes buscan y encuentran su lugar en algún punto en ese radio imaginario que va desde el centro del grupo hasta su periferia.

“Esta fase comienza con la creación del grupo. Al enfrentarse mutuamente, la gente encuentra su ubicación inicial, que implica quedar dentro o fuera del grupo, presentarse como un individuo específico y comprobar si los demás le han de prestar atención o harán caso omiso de él. La ansiedad que provoca la inclusión hace que los individuos hablen en exceso, se aparten, narren historias apasionantes o practiquen el exhibicionismo. Pero el problema básico del compromiso con respecto al grupo está latente: cada miembro se pregunta tácitamente hasta qué punto debe integrarse al grupo, cuánto deberá sustraer a sus otros compromisos para invertir en esta nueva relación. ¿Cuál será mi importancia en este medio? se cuestiona. ¿Se darán cuenta ellos de quién soy yo y qué es lo que sé hacer, o no me diferenciarán de los demás?- Se trata de un problema de identidad.”

El grupo establece sus límites. Sus integrantes evalúan su implicación, su “compromiso”, su “contrato”, las reacciones del coordinador, la calidad del contacto, el grado de comunicación.

Cada uno establece aliados y se hace una idea de la composición del grupo y del tipo de papel que desea representar.

En una etapa más avanzada de la inclusión si aún persiste la dificultad en la integración de algún miembro y finalmente se logra este paso, el grupo “experimenta una sensación de euforia similar a la del individuo que se siente íntegro. Por lo común, de ahí en más el grupo funciona mejor, pues puede emplear con más provecho la energía oculta que estaba ligada a la preocupación por ese miembro”.

Generalmente se presenta en esta etapa algún problema que comienza de una u otra forma a ser debatido. Si bien este problema carece normalmente de importancia para la mayoría de los integrantes del grupo o bien para todos, la discusión se hace larga y no se suele llegar a ninguna discusión. No obstante, esto ha servido para el reconocimiento recíproco de sus integrantes.

Fase de control: El participante ya se ha establecido. El interés se centra en el procedimiento de lograr una posición que satisfaga sus necesidades de control, influencia, y de responsabilidad. Se trata de la distribución del poder y del control, y las conductas predominantes son la lucha por el liderazgo, la competencia, el debate sobre la orientación de la tarea, las reglas de procedimiento, y los métodos para las tomas de decisiones y asignaciones de responsabilidades.

“Las ansiedades fundamentales giran en torno a tener demasiada o muy poca responsabilidad, demasiada o muy poca influencia… En la etapa de control el interés del grupo se centra en la regulación interna, la centración, y la eficiencia”.

Fase del afecto: Los problemas de control e influencia están mayoritariamente resueltos. Los participantes intentan integrarse emocionalmente en el grupo. Cada uno intenta expresar y recibir manifestaciones de afecto estableciendo además su propia pauta en lo concerniente a la intensidad y calor de los intercambios. El grupo busca saber hasta dónde puede llegar sin ir realmente demasiado lejos.

“En este estadio es habitual asistir a la expresión de sentimientos positivos, hostilidad personal directa, celos, formación de parejas, y, en general, una intensificación de las emociones suscitadas entre parejas de individuos. Las ansiedades primordiales se vinculan con el sentimiento de no despertar simpatía en los demás, no entablar con ellos una relación suficientemente estrecha, o bien llegar a una intimidad excesiva. Cada miembro se afana por alcanzar la posición más cómoda para él en su intercambio de afecto con los demás.”

Tiempos y ciclos

Estas tres fases reseñadas no son siempre claramente distintas dado que no todos los integrantes están necesariamente en el mismo estadio. “…las tres (fases) están siempre presentes -aunque no tengan en todo momento la misma importancia-. Hay personas que quedan fijadas en problemas de control y autoridad, otras en problemas de afectos. Si su preocupación es suficientemente intensa, pasan todo el tiempo centradas en tales esferas y quedan excluidas de las demás que aborda el grupo. Para cada individuo, su esfera de preocupación será la suma de sus esferas problemáticas particulares y de la correspondiente fase por la que atraviesa el grupo.”

En la fase de inclusión los comportamientos extremos giran en torno a un aislamiento excesivo o bien actitudes exhibicionistas. Tanto el abandono del grupo como la imposibilidad de sentirse integrado a éste genera cantidades importantes de ansiedad.

“En la fase de control suelen preocupar las eventuales faltas cometidas por el grupo y se entablan prolongadas discusiones acerca de los miembros que hacen lo que se supone que no deberían hacer.”

En la fase del afecto en cambio irrumpe la preocupación por la separación desplegándose distintos mecanismos paliativos frente a esta pérdida. Separación que actualiza individualmente sufrimientos pasados de pérdida y las estrategias desplegadas entonces para superar ese trance.

En la evolución de un grupo es el período en que aparecen con mayor frecuencia temas como la enfermedad o la muerte.

Hay quienes ensayan una separación gradual, aumentando el número de inasistencias, las llegadas tarde, y la tendencia a divagar colectivamente. Asimismo algunos comienzan a dedicarse paralelamente a una nueva actividad para atenuar el impacto de la pérdida.

Hay también otros que comienzan a desvalorizar sistemáticamente al grupo o bien lo atacan buscando el rechazo colectivo y forzando así su abandono.

Es común también la planificación de reuniones extra de despedida a las que no siempre van todos los integrantes pero que ayudan a tolerar mejor la separación.

Schutz sugiere a los coordinadores en la fase final el abordaje de los problemas irresueltos procurando de esta forma que la experiencia grupal sea metabolizada por cada integrante y no queden en él emociones residuales que habrá de descargar en otros ámbitos. También advierte que la frustración de un ciclo en la vida de un grupo suele producir inquietud generalizada, y una sensación de incompletud, y tensiones corporales en muchos de sus integrantes.

Cuando se acerca el fin de un grupo de acuerdo al contrato precisado de antemano, el ciclo se invierte. En primer término aparecen sentimientos positivos o negativos asociados a diferentes momentos de la historia del grupo (Fase del afecto). Luego el debate se centra en torno al coordinador y a los líderes que hayan surgido esgrimiendo las razones que tuvieron o tienen para acatar o rebelarse (Fase de control). Por último se discute la posibilidad de darle alguna continuidad al grupo, el grado de compromiso individual que se ha establecido y lo que se experimenta frente al abandono de los compañeros (Fase de inclusión). Esta evolución invierte así la secuencia de formación del grupo: primero es necesario desatar los lazos afectivos, luego se dejan atrás los problemas de control y dominio, y por último los fenómenos de pertenencia, intentando así habilitarse emocionalmente para futuras experiencias.

Las esferas de inclusión, control y afecto no están totalmente diferenciadas ni todos los miembros de un grupo las viven de la misma manera. Hay personas que quedan fijadas en problemas de control y autoridad, otras en problemas de afecto. Si su preocupación es suficientemente intensa, pasan todo el tiempo centradas en tales esferas y quedan excluidas de las demás que aborda el grupo. Para cada individuo, su esfera de preocupación será la suma de sus esferas problemáticas particulares y de la correspondiente fase por la que atraviesa el grupo.
Igualmente, el proceso de desarrollo de un grupo actúa bajo las siguientes premisas:

  • Las tres etapas están siempre presentes, así se haga énfasis en una de ellas.
  • La mayor o menor cohesión grupal dependerá de un buen paso por las diferentes etapas y por la mayor o menor dependencia de ella.
  • Reconocer la etapa en la que está haciendo énfasis un grupo, es un referente importante para intervenir sus dificultades y fortalecerlo.

Juan Fernández Romar, Maria Elena Ochoa Jaramillo, Luis López-Yarto Elizalde, William Schutz

¿Grupo o Equipo de trabajo?

Desde la Psicología social se habla de Grupo de trabajo, en la medida en que se cumplen las características señaladas.  A partir de las teorías de la Calidad total (años 80), las ciencias administrativas plantean el concepto de Equipo de trabajo y establecen diferencias entre ambos conceptos:

 

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La Teoría FIRO – William Schutz

William Schutz

(1925 – 9 de noviembre, 2002) fué psicólogo en Instituto de Esalen (Sur grande, California) en los años 60. Más adelante se convirtión en  el presidente de BConWSA internacional. Recibió su Ph.D. de UCLA. En los años 50 él formó parte de un grupo altamente influyente en la universidad del centro de asesoramiento de Chicago tal como la cual incluyó a contribuidores notables a la psicología no-directiva Carl Rogers, Thomas Gordon, Abraham Maslow y Portero de Elias.

 

En 1958 William Schutz crea la Teoría Firo (Fundamental Interpersonal Relations Orientation). Dicha teoría plantea varios postulados, entre ellos el de las necesiades interpersonales que aquí   nos interesa.

  • Cada individuo tiene tres necesidades Interpersonales
  1. INCLUSIÓN (I)
  2. CONTROL (C)
  3. AFECTO (A)
  • Estas tres necesidades de conducta interpersonal son suficientes para predecir y explicar las relaciones interpersonales.

INCLUSIÓN se refiere a la asociación, interacción o comunicación entre la gente. La carencia de inclusión denota exclusión, aislamiento, soledad y abandono.

La conducta de CONTROL se relaciona con el proceso de toma de decisiones entre la gente. Control es sinónimo de poder, autoridad, dominación, influencia y la carencia de control se indica como sumisión, seguimiento, rebeldía y resistencia.

AFECTO concierne los sentimientos cercanos entre dos personas. Se expresa por medio de amor, ternura y amistad. El efecto negativo contiene odio, distancia emocional, resentimiento.

Uno de los instrumentos de medida de esta teoría es la escala FIRO-B. En 1996 William Schutz elabora esta escala cuyo objetivo es:

  1. Medir cómo se comporta el individuo en situaciones interpersonales.
  2. Proporcionar un instrumento que facilite el predecir la interacción entre la gente

Esta conducta de interacción, tal y como es medida por la escala, contiene dos componentes:

  • La conducta expresada (E) por la persona hacia otras personas.
  • La conducta deseada (D) o que desea recibir de las otras personas.

La escala FIRO-B proporciona seis puntuaciones en sus seis subescalas denominadas:

  • IE – INCLUSIÓN EXPRESADA
  • ID – INCLUSIÓN DESEADA
  • CE – CONTROL EXPRESADO
  • CD – CONTROL DESEADO
  • AE – AFECTO EXPRESADO
  • AD – AFECTO DESEADO

Frases que describen la conducta Expresada y Deseada de la escala FIRO-B:

Expresado en primera persona:

Schutz mismo discutió el impacto del comportamiento extremo en las áreas de la inclusión, del control, y del afecto según lo indicado por las cuentas en el FIRO-B. Para cada área de la necesidad interpersonal los tres tipos siguientes de comportamiento serían evidentes: (1) deficiente, (2) excesivo, y (3) ideal. Deficiente fue definido como indicando que un individuo no intentaba satisfacer directamente la necesidad. Excesivo fue definido como indicando que un individuo intentaba constantemente satisfacer la necesidad. Satisfacción referida ideal de la necesidad. De esto, él identificó los tipos siguientes:

Tipos de INCLUSIÓN:

  1. el undersocial (IE bajo, ID bajo)
  2. el oversocial (IE alto, ID alto)
  3. el social (IE moderado, ID moderado)

Tipos de CONTROL:

  1. el abdicrat (CE bajo, CD alto)
  2. el autocrat (CE alto, CD bajo)
  3. el demócrata (CE moderado, CD moderado)

Tipos de AFECTO:

  1. el underpersonal (AE bajo, AD bajo)
  2. el overpersonal (AE alto, AD alto)
  3. el personal (AE moderado, AD moderado)

DESARROLLO ADICIONAL.

Durante los años 70, La teoría revisada y ampliada de Schutz de FIRO y desarrolló los instrumentos adicionales (Schutz 1994, 1992) para medir los nuevos aspectos de la teoría, incluyendo el elemento B: Comportamiento (una versión mejorada de FIRO-B); Elemento F: Sensaciones; Elemento S: Uno mismo; Elemento W: Relaciones del trabajo; Elemento C: Relaciones cercanas; Elemento P: Relaciones parentales; y elemento O: Clima de organización. Desde 1984, estos instrumentos se han conocido colectivamente como elementos del conocimiento. Elemento B diferencia en ampliar las definiciones de la inclusión, del control, y del afecto (retitulado “Franqueza”), en seis cuentas adicionales para medir cuánto una persona desea para incluir, controlar, y estar cerca de otros, y cuánto la gente incluya, controle, y como para estar cerca del testee.

William Schutz

 
 

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